Signos

Estos son los signos más coquetos y hábiles para seducir

Te presentamos la lista de los signos del zodiaco que tienen más habilidades para hacer que los demás caigan rendido a sus encantos.
domingo, 18 de abril de 2021 · 15:30

Se trata de los signos más seductores de todo el zodiaco. Sus manera sutil, o no, de actuar hace que los demás sientan que están coqueteando de forma constante. Para que logres descifrar cuáles son estas personas te compartimos la lista de los signos más coquetos, así evitaras caer en sus redes. 

Aries: es sin duda un signo muy pasional y esta fuerza presente en su elemento fuego lo convierte en irresistible. Su personalidad es atractiva para cualquier persona. Cuando un ariano o arina posa su mirada sobre alguien en especial entonces pondrá toda su galantería para conquistarlo. 

El mejor modo en que un aries demuestra su coqueteo es por medio de las palabras. Por lo que siempre se mostrará interesante o sacará temas de conversación fascinante y así captar la atención de su presa. 

Piscis: esta signo es sinónimo de romanticismo. Adoran estar con alguien y hacerlos sentir especial, de igual modo recurren a los buenos tratos, caballerosidad (en caso de ser hombres) y esto muchas veces suele confundirse con coqueteo. En efecto, un piscis siempre buscará sentirse deseado. 

Pero no te confundas es un deseo interno de los nacidos bajo este signo. En el fondo les cuesta mucho entregar su corazón, lo que no quita que quieran pasar agradables momentos y conocer muchas personas. 

Géminis: es uno de los signos más coquetos pero porque les encanta hablar. Sin embargo, a la hora de seducir prefieren llevar todo al plano de la inteligencia. Se auto desafían a ellos mismos para demostrar que pueden ser los mejores conversaciones, los mejores amantes, entre otras cosas. 

Pero géminis pierde interés casi de forma instantánea, en el momento en que apareció alguien más que llamó su atención o algo más que lo lleve a enfocarse en otras cosas entonces termina con el coqueteo. Puede desesperarte el hecho de que un día te coquetea y al siguiente quizás ni te salude.