Felipe de Edimburgo

La dura razón por la que Felipe de Edimburgo nunca logró ser rey

El esposo de la reina Isabel II por más de 73 años nunca llegó a convertirse en rey y te contamos el motivo.
lunes, 12 de abril de 2021 · 13:30

El pasado lunes toda Inglaterra se vistió luto para despedir al Duque de Edimburgo, marido de Isabel II quién falleció a los 99 años de edad. Durante los últimos días los medios se han encargado de sacar a la luz múltiples facetas y datos curiosos sobre el hombre que acompañó a la reina de Inglaterra a los largo de 73 años. 

La familia británica es una de las más requeridas por el ojo público, sobre ella se han basado películas, libros y hasta series. La más reciente es 'The Crown', la producción que se ha vuelto famosa por retratar lo más fiel a la realidad cómo es la vida de una de las familias más asediadas. 

Allí se puede ver un retrato del padre del príncipe Carlos, quién fue interpretado como un hombre soberbio, vanidoso y además poco respetuoso con los demás. Pero detrás de su vida existe una triste verdad, una dura realidad desde el momento en que abandonó la posibilidad de convertirse en rey para casarse con la monarca de Gran Bretaña. 

Felipe fue el príncipe de Grecia y Dinamarca, su familia fue obligada a huir de Grecia cuando él apenas era un bebé. Esta razón puede ser la razón que explique su compleja personalidad. Cuando sólo tenía un año su familia fue acusada de traición y debió huir, el pequeño Felipe fue escondido en un cajón de naranjas por temor a que atentaran contra su vida. 

Se instalaron en Paris y años después su madre fue diagnosticada con esquizofrenia mientras que su padre lo abandonó para refugiarse con su amante. Felipe estuvo con sus hermanas pero estas rápidamente se casaron. En ese entonces el Duque de Edimburgo vivió en Inglaterra con un tío, quién años más tardes se convertiría en su consejero más importante. 

Pasaron nueve años para que volviera a ver a su madre, quién estuvo internada y luego se convirtió a monja. A los 16 años una tragedia sacudió su vida cuando una de sus hermanas, Cecilie falleció junto a su familia en un accidente aéreo. Terminó la escuela e inició una carrera militar brillante. 

A los 26 años se casó con su prima lejana, quién luego se convertiría en la Reina Isabel, para ello debió abandonar su posibilidad de ser rey, dejar atrás su religión y permitir que sus hijos porten en el apellido materno y no el suyo.